
Ana toma la mano de papá, el parece muy cansado es mejor que lo sujete fuerte no se vaya a caer. Al pasar a un costado de unos hombres que olían muy mal papa sujeta más fuerte la mano de Ana, esta se preocupa aun mas, tal vez lo que papa tenga es un cansancio extremo, Ana ha decidido firmemente que si papa se desmaya ella lo cargara hasta la casa.
Caminan junto a mamá por un largo pasillo, Ana observa los letreros e intenta leerlos, la maestra dice que sabe hacerlo muy bien. “ no fu-mar”, “an-de-nes”, “san-ta a-ni-ta”… ¿ que serán andenes?
Siguen caminado, papa va muy rápido, mama se queda rezagada, sarita le cuelga en la cangurera y a nadie le gustaría que Sara se callera de ahí, hay no ¡lloraría mucho, tanto que le saldrían bolas en la garganta como a Ana cuando se mojo en navidad.
Papá lleva en la mano con la que no toma a Ana una cajita como la que usan para meter los zapatos, Ana sabe que ahí dentro va un pajarito, parecido a los de abuelita sophi.
Se oye un chirrido a lo lejos, debe ser el tren, papa y mama corren, y Ana debe hacerlo tan rápido como sus zapatitos de charol se lo permitan . Al llegar al vagón hay aún asientos, y en cuanto el tren toma marcha, la gente se pone a hacer infinidad de cosas como si los demás pasajeros no existieran, pero, para Ana es diferente, ella observa.
En la esquina hay una señora gorda que tiene un bebe muy parecido a ella entre los brazos , pelea con una viejita que va a su lado, la anciana debe oler como la vecina de abuelita sophi, es muy parecida, la cara arrugada llena de maquillaje, el cabello blanco, todo.
Después estaba un señor alto y una muchacha que a Ana le recordó a su prima Mago. El señor dormitaba como la mayoría de los demás pasajeros y su cabeza se movía al compas de los movimientos del tren . La muchacha no ponía mucha atención a su alrededor, sus ojos parecían no estar ahí, ella parecía estar igual de dormida que el señor de su lado, solo que sus ojitos estaban muy abiertos, miraba por la ventana y parecía que esta fuera a darle algún objeto preciado en cualquier instante, Ana deseo tanto ver lo que ella veía.
Un movimiento repentino movió la cajita de papa, Ana vio muchos agujeros en la superficie de la caja, “papa ,para que son esos agujeros?” pregunto Ana, “para que el pajarito pueda respirar” respondió papa. Claro era obvio todos necesitamos respirar.
“hay que avisarle a doña Sophia que vamos para allá no?” declaro mama a papa, a lo que este solo sonrió, a mama no le gusto esta mueca y se puso a jugar con Sara, esta daba unos alaridos horrendo… cuanto detestaba Ana esos gritos.
Ana se tapo los oídos y alzó la mirada, aquella chica q no despegaba su vista de la ventana ahora tenía aquellos ojos calculadores clavados en ella, y sin embargo no tenia aquella mueca perdida, si no que le sonreía a Ana de una manera muy tierna, a Ana esto le causo extrañesa y algo de pena, tal vez a esa chica le diera gracia que Ana se tapara los oídos, así que decidió no hacerlo más, para su sorpresa la chica ya no sonreía dulcemente si no que tenía una amplia sonrisa, Ana se dedico en observar otras cosas, y a su vez la chica lo hacía del mismo modo como imitando a Ana. Estaba decidido no le perdería la pista a aquella muchacha tan extraña.
Después de un rato aquella muchacha observadora hablaba y mucho con el hombre que antes dormitaba, hablaba con palabras que Ana no entendía, hablaba de cosas que Ana nunca había escuchado, hablaba como si supiera lo que estaba diciendo y a sabiendas de que Ana la estaba oyendo, Ana quería hablar así, la chica decía que tenía créditos y que necesitaba unos mas, Ana no sabía qué era eso pero papa había dicho algo de una tarjeta que también tenía créditos, Ana no tenía nada de esas cosas.
El tren se detuvo papa y mama bajaron a la par con Sara durmiendo en el pecho de mama, Ana vio a la muchacha alejándose y noto en la distancia como seguía observando de una manera muy familiar a su alrededor, le causo simpatía, Ana no tenia su estatura, no tenia su ropa, no tenia su voz , su acento, ni esas palabras, pero Ana tenía un pajarito en una caja, un papa que la sujetaba, unos ojos observadores, y una vida llena de esperanzas e iluciones.
Caminan junto a mamá por un largo pasillo, Ana observa los letreros e intenta leerlos, la maestra dice que sabe hacerlo muy bien. “ no fu-mar”, “an-de-nes”, “san-ta a-ni-ta”… ¿ que serán andenes?
Siguen caminado, papa va muy rápido, mama se queda rezagada, sarita le cuelga en la cangurera y a nadie le gustaría que Sara se callera de ahí, hay no ¡lloraría mucho, tanto que le saldrían bolas en la garganta como a Ana cuando se mojo en navidad.
Papá lleva en la mano con la que no toma a Ana una cajita como la que usan para meter los zapatos, Ana sabe que ahí dentro va un pajarito, parecido a los de abuelita sophi.
Se oye un chirrido a lo lejos, debe ser el tren, papa y mama corren, y Ana debe hacerlo tan rápido como sus zapatitos de charol se lo permitan . Al llegar al vagón hay aún asientos, y en cuanto el tren toma marcha, la gente se pone a hacer infinidad de cosas como si los demás pasajeros no existieran, pero, para Ana es diferente, ella observa.
En la esquina hay una señora gorda que tiene un bebe muy parecido a ella entre los brazos , pelea con una viejita que va a su lado, la anciana debe oler como la vecina de abuelita sophi, es muy parecida, la cara arrugada llena de maquillaje, el cabello blanco, todo.
Después estaba un señor alto y una muchacha que a Ana le recordó a su prima Mago. El señor dormitaba como la mayoría de los demás pasajeros y su cabeza se movía al compas de los movimientos del tren . La muchacha no ponía mucha atención a su alrededor, sus ojos parecían no estar ahí, ella parecía estar igual de dormida que el señor de su lado, solo que sus ojitos estaban muy abiertos, miraba por la ventana y parecía que esta fuera a darle algún objeto preciado en cualquier instante, Ana deseo tanto ver lo que ella veía.
Un movimiento repentino movió la cajita de papa, Ana vio muchos agujeros en la superficie de la caja, “papa ,para que son esos agujeros?” pregunto Ana, “para que el pajarito pueda respirar” respondió papa. Claro era obvio todos necesitamos respirar.
“hay que avisarle a doña Sophia que vamos para allá no?” declaro mama a papa, a lo que este solo sonrió, a mama no le gusto esta mueca y se puso a jugar con Sara, esta daba unos alaridos horrendo… cuanto detestaba Ana esos gritos.
Ana se tapo los oídos y alzó la mirada, aquella chica q no despegaba su vista de la ventana ahora tenía aquellos ojos calculadores clavados en ella, y sin embargo no tenia aquella mueca perdida, si no que le sonreía a Ana de una manera muy tierna, a Ana esto le causo extrañesa y algo de pena, tal vez a esa chica le diera gracia que Ana se tapara los oídos, así que decidió no hacerlo más, para su sorpresa la chica ya no sonreía dulcemente si no que tenía una amplia sonrisa, Ana se dedico en observar otras cosas, y a su vez la chica lo hacía del mismo modo como imitando a Ana. Estaba decidido no le perdería la pista a aquella muchacha tan extraña.
Después de un rato aquella muchacha observadora hablaba y mucho con el hombre que antes dormitaba, hablaba con palabras que Ana no entendía, hablaba de cosas que Ana nunca había escuchado, hablaba como si supiera lo que estaba diciendo y a sabiendas de que Ana la estaba oyendo, Ana quería hablar así, la chica decía que tenía créditos y que necesitaba unos mas, Ana no sabía qué era eso pero papa había dicho algo de una tarjeta que también tenía créditos, Ana no tenía nada de esas cosas.
El tren se detuvo papa y mama bajaron a la par con Sara durmiendo en el pecho de mama, Ana vio a la muchacha alejándose y noto en la distancia como seguía observando de una manera muy familiar a su alrededor, le causo simpatía, Ana no tenia su estatura, no tenia su ropa, no tenia su voz , su acento, ni esas palabras, pero Ana tenía un pajarito en una caja, un papa que la sujetaba, unos ojos observadores, y una vida llena de esperanzas e iluciones.

es "ilusiones" y no "iluciones" =P
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